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Emprendimiento Sénior: algunas consideraciones desde nuestra experiencia

 

Comenzamos la temporada tras el parón veraniego con este post, versión ampliada del artículo que puede leerse en Visión.com, publicación on line del Club Excelencia en Gestión. Rafael de la Hoz, Director General de Talent Fifty Plus, reflexiona sobre el emprendimiento sénior, qué nos lleva a él, y cómo convertirlo en una oportunidad de crecer.
Rafael de la Hoz/ Director General Talent Fifty Plus

Encontrarse en la encrucijada de tener que decidir acerca de tu futuro profesional, bien porque no tienes empleo, bien porque el que tienes no cubre tus necesidades económicas o tus inquietudes personales, supone una revolución interior y un reto no siempre fáciles de asumir. Cuando además esta situación ocurre cuando has superado cierto límite de edad, el reto puede llegar a convertirse en un auténtico drama.

La mochila que todos llevamos a la espalda, y que vamos llenando de experiencias, de aprendizajes, de responsabilidades asumidas, de éxitos, de fracasos, de contactos profesionales… va incrementado su peso con el paso de los años, y parte de su contenido puede ser un lastre para avanzar, al mismo tiempo que otra parte puede ser un auténtico motor de empuje hacia la consecución de nuestros objetivos, asumiendo que sepamos cuáles son.

El emprendimiento senior cuenta con la ventaja de la experiencia acumulada
Ante la tesitura de elegir el camino, parece importante pararse unos instantes a reflexionar acerca de:

  • los objetivos que perseguimos, verificando si están a nuestro alcance y si realmente son lo que necesitamos o sencillamente lo que queremos.
  • el contenido de la mochila, tratando de identificar qué parte podría ser de utilidad para ayudarnos en el camino que elijamos, y tratando de desprendernos de lastres prescindibles, si tal cosa fuera posible.
  • la fuerzas, la energía, las ganas, la ilusión, la salud… que realmente tenemos, y que serán lo que nos permita seguir por el camino que elijamos.

Porque en definitiva, de lo que se trata, superada una cierta edad, es de encontrar la manera de rentabilizar la experiencia y los conocimientos acumulados a lo largo de varias décadas de dedicación a la profesión que uno eligió en la juventud, o que la vida le regaló en un momento dado, y además, si las circunstancias lo permiten, hacerlo disfrutando.
El primer impulso será mantenernos en nuestra zona de confort y tratar de recuperar la actividad laboral en un puesto de características similares al que teníamos. Pero si transcurrido un tiempo prudencial tal cosa no ocurre, es probable que comencemos a considerar alternativas, y que antes o después consideremos la posibilidad de establecernos por nuestra cuenta.
En este caso, cuando nuestro bagaje profesional proviene del trabajo por cuenta ajena, la posibilidad de emprender un proyecto propio se presenta ante nosotros como una misión altamente complicada de acometer.
Todos sabemos que el camino del emprendedor, entendiendo como tal una persona dispuesta a poner su tiempo, su patrimonio y su experiencia a trabajar en construir y hacer crecer su propio negocio para vivir de él, no es nada fácil; que habremos de enfrentarnos a nuestra falta de preparación, a las dificultades económicas, al cambio de mentalidad que supone tomar las riendas de tu propio futuro profesional, a tener que competir con otros para conseguir el sustento.
Por otro lado, ¿qué vender?… ¿qué bien tenemos a nuestra disposición que podamos transformar para que resulte interesante a nuestro potenciales clientes?… ¿hay algo que aún no se haya inventado?… ¿hay alguna posibilidad de sobrevivir compitiendo en un mercado tan saturado?…

El emprendimiento sénior mejor en compañía:

En nuestro caso, enfrentados a esta situación y haciéndonos reflexiones similares a las descritas, tuvimos la oportunidad de compartir tiempo y espacio con personas cuyos valores y principios no distaban de los nuestros, con necesidades similares y dispuestas a compartir su experiencia, sus conocimientos, su esfuerzo, sus ideas, sus ganas de trabajar… Juntos nos pusimos manos a la obra para convertir nuestras ideas en un negocio que nos permitiera obtener los recursos necesarios para vivir.

Y no tardamos mucho en constatar que:

    • Pasada cierta edad (digamos a partir de los 45 años), es altamente improbable que el mercado laboral actual te ofrezca oportunidades de trabajar por cuenta ajena.
    • Emprender de forma individual, digamos como autónomo, es una tarea ardua y con un alcance muy limitado.
    • Las empresas SI necesitan los servicios de profesionales sénior, pero no están dispuestas a incorporarlos en plantilla.
    • Las personas somos mucho más que un historial profesional. Las habilidades y competencias adquiridas a lo largo de tu vida trascienden lo meramente laboral, incrementando el valor de lo que puedes aportar.
    • Quejarse de la situación, esperar a que alguien venga a buscarte, añorar lo que fue y que nunca volverá a ser… son acciones inútiles y de resultado incierto.

El primer paso fue determinar qué podíamos ofrecer, y a quién podía interesarle. Y cómo convertir eso en un negocio que nos permitiera obtener los recursos necesarios para vivir.
Decidimos que nuestro principal bien, que aquello que podíamos ofrecer como propuesta de valor diferencial a nuestros potenciales clientes es precisamente lo que sabemos hacer muy bien, aquello que nos apasiona y que nos hace “entrar en flujo”. Decidimos poner a trabajar EL VALOR DE LA EXPERIENCIA en nuestras respectivas áreas de competencia para definir una oferta de servicios específicamente orientados a resolver problemas concretos y cubrir necesidades específicas de nuestros potenciales clientes.
Como resultado, nuestro proyecto se materializó en la constitución de nuestra empresa, TALENT FIFTY PLUS, cuyo propósito es poner a disposición de nuestros clientes la experiencia y los conocimientos de nuestros colaboradores, desarrollando y comercializando productos y servicios de alto valor añadido en tres áreas clave para la supervivencia y crecimiento de las empresas: INFORMÁTICA, COMUNICACIÓN Y PERSONAS, ofreciendo el valor de nuestra experiencia para extraer el máximo partido de la vanguardia tecnológica en beneficio de nuestros clientes.
Estamos convencidos de que nuestra edad y nuestra madurez personal y profesional, son clave para el éxito de nuestra empresa, de que aún tenemos mucho que aprender y que ofrecer a la sociedad y a nuestros clientes. Y de que el camino para conseguirlo es tomando las riendas de nuestro propio desarrollo profesional.

Rafael de la Hoz Ortiz
Director General
Talent FIfty Plus

Si quieres poner rostro y voz a Talent Fifty Plus, este en un adelanto de los contenidos en vídeo que estamos preparando.