Archivos mensuales: julio 2016

“Ya le llamaremos…”. Cómo convertir la flaqueza en virtud.

La realidad es que es otra persona la que va a ocupar ese empleo en el que ya te veías. ¡Lástima! ¡La próxima vez será! Ahora toca encajar la decepción. Sé que en este momento no lo ves, pero hay muchas cosas que te llevas de este proceso de selección. No pienses ni por un momento que has perdido tu tiempo y que tanto esfuerzo no ha servido para nada De eso quiero hablarte, de todo lo bueno que puedes sacar de esta situación.

Descartado proceso de selecciónTodos hemos pasado alguna vez por la situación de no ser elegidos y está claro que es una situación incómoda que pone a prueba nuestro autoconcepto y desmonta nuestras expectativas en ese nuevo empleo. Según te llega la noticia, es inevitable entregarse al recurso del pataleo durante un rato y entonar el “pobre de mí” para liberar malos rollos. ¡Con un poco es suficiente! Si ya te has lamido las heridas, ahora toca aprender de lo sucedido y tirar para adelante más sabio y con aún más confianza.

Qué duda cabe que la actitud que más te ayuda durante el proceso de selección es: “Yo soy la solución que esta empresa necesita”, pero también hay que estar preparado para no ser el elegido. Y es que esta opción forma parte de las reglas del juego. El puzle de la empresa tiene un solo hueco y son muchas piezas las que tratan de encajar en él. Ya sabes, esto funciona como las pelis de Los Inmortales: “sólo puede quedar uno”, con la ventaja de que los que van quedando por el camino conservan su cabeza con un montón de información que les servirán para hacerlo mejor en la siguiente ocasión.

Aunque te descarten en un proceso de selección, participar es un buen entrenamiento.

Tengo un amigo que lo lleva al extremo y programa sus propios descartes. A pesar de que ahora tiene un buen puesto de trabajo, participa con cierta frecuencia en algún proceso de selección, aunque rara vez se plantea cambiar. Su objetivo es curiosear en todos los procedimientos y técnicas de selección que se utilizan, obtener información de empresas que requieren profesionales de su perfil y ponerse a prueba entrenando su habilidad para “vender” su candidatura. Me suele decir: “En la situación laboral actual, es mejor estar preparado y entrenar es lo que funciona”.  ¡Es un verdadero crack!

Sé que no te consuela, pero puedo asegurarte que, desde el otro lado, en RRHH también resulta una tarea muy dura decidir entre varios finalistas excelentes. Los largos procesos de selección te permiten conocer a fondo a gente estupenda y muy capaz. Recuerdo muchas ocasiones en las que me resultó muy frustrante no poder contratar a más de uno de los aspirantes.

Aprende de tus aciertos y de tus errores.

Llegados a este punto, lo mejor que puedes hacer es concentrarte en valorar todo lo que te ha aportado la experiencia:

  • Pocos han llegado tan lejos. Entre muchos aspirantes (cientos, puede que miles), has tenido la oportunidad de defender tu candidatura. ¡Enhorabuena! Conseguiste generar interés.
  • Tienes una valiosa información sobre cómo se desarrolló el proceso de selección. Merece la pena dedicarle un tiempo a contestarte estas preguntas:
    • ¿Cómo te preparaste? ¿Qué más te habría gustado saber? ¿Qué información conseguiste sobre la empresa?
    • ¿Qué información te pidieron? ¿Sobre qué aspectos de tu perfil te hicieron más preguntas? ¿Supiste contestar adecuadamente?
    • ¿Cómo resultó cada contacto con las personas que te evaluaron? ¿En qué momento te sentiste más cómodo? ¿Qué situación te tenía más preocupado’ ¿Cómo la solventaste?
    • ¿Qué mejorarías? ¿Qué vas a hacer para estar aún mejor preparado la próxima vez?
Aprendiendo a enfrentar miedos
Aprendiendo a enfrentar miedos

Todo eso que has aprendido te ayudará en la siguiente ocasión. Me gustaría terminar compartiendo una experiencia muy reveladora. Hace pocos días, disfruté de una excelente sesión de entrenamiento con Eva Luque y su equipo de Coaching Indoor. Me invitaron a enfrentar mis miedos caminando descalza sobre cristales rotos. Hasta que no di el primer paso, no experimenté de lo que era capaz y cómo los apoyos, la confianza y la claridad de objetivos son claves para hacer lo que parecía imposible. Algunos pasos me resultaron incómodos y sentía crujir el vidrio, pero, sin darme cuenta, fui rectificando la pisada y seguí avanzando cada vez con más confianza.  Es pasando a la acción como se consiguen superar los retos y haber tomado parte en un proceso de selección te ha demostrado que eres capaz de enfrentar un buen número de ellos. Con lo que ahora sabes, seguro que la próxima vez saldrá mejor.

 

Texto y dibujos
Ana Merino
Directora Personas TFP