Archivos mensuales: junio 2016

¡Cómo te pareces a mi primo Luis! El peso de lo subjetivo

Reconozco que me ha costado mucho escribir sobre este tema. Una parte de mí decía: “No resulta políticamente correcto hablar de esto. ¿Por qué te mentes en ese jardín?”. Por otro lado, también pensaba: “Cerrar los ojos no lo hará desaparecer. El componente subjetivo forma parte del juego. Somos personas valorando a otras personas y es imposible bloquear toda subjetividad”. Tirando de manual, podría deciros que un buen profesional de la Selección de Personal no debe dejarse llevar de estas cuestiones al hacer su trabajo, pero en la práctica esa máxima tiene sus matices. Os cuento un caso, para explicaros a qué me refiero.

Mientras revisaba cientos de CV’s, de repente, me llamó la atención uno entre esos cientos. ¡Era clavado a mi primo Luis! ¡Qué majo mi primo! Yo le tengo un cariño enorme porque que, además de ser un hombre muy guapo, es una persona encantadora y con un gran talento. Acordarme de él hizo que le prestara más atención a su doble, que hiciera una lectura más en profundidad de su CV y que descubriera que era un buen aspirante a la vacante que tenía que cubrir. Aunque, obviamente, ese recuerdo no influyó en la evaluación de su candidatura, sí que le abrió una puerta, ofreciendo a ese aspirante la oportunidad de defender su valía y mostrar su potencial entre el resto de candidatos.

Lo subjetivo también influye en la selección de personal

Cosas como estas pasan continuamente: el candidat@ tiene el mismo apellido que ese compañero tuyo del cole al que tenías tanta manía, vive en la misma calle que tu abuela o te recuerda al Harry Potter de las primeras películas de tu saga favorita. Y es que, ¡somos humanos! Con esto no quiero decir que los técnicos de selección se dejen llevar por estas cosas para tomar decisiones importantes. ¡Claro que no! Pero hay un pequeño porcentaje de esas decisiones que tiene que ver con el azar y la subjetividad.

 

Ya sé que es duro pensar en esto cuando te has presentado a un proceso de selección con toda tu ilusión y has puesto tus esperanzas en ocupar ese puesto. Pero la realidad es que rara vez se puede valorar a todos los que se presentan. Debido al gran volumen de aspirantes, es imprescindible ir aplicando filtros que te conduzcan a esa persona que solucionará los desafíos claves del puesto y que se acoplará al máximo a las necesidades de la empresa. Una vez preseleccionadas las personas que cumplen objetivamente con los requisitos imprescindibles, se pueden colar algunas valoraciones subjetivas durante las siguientes fases del proceso de selección. Cada caso es un mundo, pero hay ocasiones en que las decisiones no sólo se basan en cuestiones puramente profesionales. Os cuento algunos ejemplos:

  • En un proceso para contratar a un Jefe de Servicio se descartó a un buen candidato que medía cerca de dos metros cuando se entrevistó con su futuro jefe, que apenas llegaba al metro y medio. Finalmente se decantó por otra aspirante que también cumplía los requisitos exigidos, pero tenía la ventaja de ser una compañía menos chocante cuando visitaran juntos a los clientes. Era un profesional estupendo, pero no le acompañó la fortuna.
  • Recuerdo con frustración un proceso de selección para una directora de departamento que no quería tener a otras mujeres en su equipo. Cuando definimos juntas el perfil para una nueva vacante, me decía que siempre acababa teniendo roces con sus colaboradoras (¡¡¡!!!), por eso sólo quería trabajar con hombres. Muy a mi pesar, en ese proceso quedaron fuera excelentes candidatas a las que no pude dar ni siquiera una oportunidad.

A estas alturas necesito aclararos que siempre me he esforzado para que los procesos de selección que he llevado a cabo fueran objetivos, basándome en datos contrastados. No me gustaría que pensarais que soy una frívola que se queda en lo anecdótico. Creo firmemente que cada candidato merece respeto y una valoración justa, pero lo cierto es que estos aspectos subjetivos tienen cierta influencia en alguno de los pasos del proceso de selección.

¿Qué se puede hacer frente a lo subjetivo?

Lo primero es visualizar el SÍ y a la vez estar preparado para positivizar el NO. Hay que valorar la oportunidad y aprender al máximo de cada participación en un proceso de selección. Buscar empleo es una carrera de fondo en la que cualquier entrenamiento suma.

Una vez más vuelvo a la misma recomendación: Lo mejor es ser uno mismo. Es imposible prever todas las circunstancias que harán inclinarse la balanza en favor de un candidato determinado. Por ese motivo, estas son las mejores estrategias:

  • Dar la mejor versión de uno mismo. Te seleccionen o no, debes mostrar tu mejor imagen. ¡Quién sabe qué puertas puede llegar a abrirte! Además, te servirá de entrenamiento para que en las próximas ocasiones sea aún más fácil destacar lo que te diferencia como excelente profesional.
  • Contar con que es importante el grado de afinidad que consigas con las personas que te van a evaluar. Ante dos candidatos igualmente preparados y con aptitudes técnicas similares, es más probable que la balanza se incline por aquel con el que todo fue rodado, con el que la comunicación fue fluida y con quien se mostró más colaborador para hacer fácil cada paso del proceso.
  • Potenciar los puntos en común con tus evaluadores. Una conexión emocional siempre favorece la comunicación y cuanto más visibles sean las ventajas que puedes ofrecer, más opciones hay de que decidan que eres quien la empresa necesita.

Es bueno aceptar que en el camino habrá valoraciones subjetivas que pueden tanto favorecerte, como jugar en tu contra. Es algo que está fuera de tu control, así que pon toda tu energía en mostrar una actitud positiva y fuertemente motivada por ocupar el puesto ofertado. ¿Quién sabe qué astros se alinearán a tu favor?